Para mis amigas y amigos.

Con este video quiero dar las gracias a mis amigos y amigas por su apoyo, paciencia y comprensión y decirles que pueden contar conmigo como yo lo hago con ellos.

¡¡¡Gracias, sois geniales!!!



La diversidad permite se conocedores de todo, la unidad ayuda a encauzar los esfuerzos con un propósito, pero entre lo estas fuerzas hay frágil balanza.

Luís Gabriel Carrillo Navas

domingo, 30 de septiembre de 2012

Aprendamos de Islandia.

“Les costó mucho tiempo quitarnos la democracia y nos costará recuperarla”

Jónsdóttir se define como “una hacker en el Parlamento”. Su análisis es que se debe instalar un nuevo sistema, “una nueva forma de democracia”. La entrevistamos en el Congreso Pirata de Barcelona de septiembre.

KLAUDIA ÁLVAREZ / BARCELONA

Foto: Robert Bonet

DIAGONAL: ¿Qué papel ha jugado la ciudadanía en la reconfiguración de la democracia en Islandia?

BIRGITTA JÓNSDÓTTIR: Creo que nunca hemos tenido tantos referéndums nacionales como después del colapso. Hemos tenido dos consultas sobre el caso Icesave, cuando el actual Gobierno trató de socializar la deuda privada, que era enorme: el 67% de todos los impuestos sobre la renta de la nación se habrían destinado sólo a pagar los intereses de esta deuda. Nosotros, el pueblo, descubrimos una manera de detener esto. La responsabilidad y el rol del presidente de Islandia es firmar las leyes, pero es el Parlamento quien las aprueba. Él dijo hace unos años que si existía una brecha entre la nación y el Parlamento, se negaría a firmar esa ley y daría a la nación la oportunidad de votarla. Todos lo recordamos diciendo eso, así que reunimos 70.000 firmas (un número enorme, teniendo en cuenta que hay 310.000 habitantes en nuestro país). De esta manera se vio obligado a convocar un referéndum nacional. Después el Gobierno intentó de nuevo firmar un contrato inconstitucional con los británicos y los alemanes, y nosotros lo rechazamos otra vez. Estas dos consultas nacionales fueron muy importantes para formar a las personas en la corresponsabilidad compartida. El Gobierno intentó todos los trucos que pudo para que tuviéramos miedo al referéndum. Y hemos visto que esta estrategia tuvo éxito en Grecia. Recuperar nuestra democracia es un proceso que no va a pasar en un año, o en cuatro años, es a largo plazo. A ellos les costó mucho tiempo quitárnosla y nos costará tiempo recuperarla.

D.: ¿Cómo transcurrió el día a día? ¿Qué redes se dispusieron para garantizar la participación?

B.J.: El día a día se basó en el trabajo voluntario, que comienza cuando un activista se siente obligado a hacer algo. Me sentí obligada a hacer algo en relación con la deuda y mucha gente se unió a mí porque había algo en el aire. Después del colapso personas que nunca se preocuparon por nada comenzaron a mostrar interés. ¿Y cómo consigues reconducir toda esta energía y voluntad de cambiar? Teniendo diversidad en el grupo, pero con una agenda común. En España habéis tenido éxito unificando gente a un nivel increíble y para nosotros ver esto es una inspiración. Yo formaba parte del grupo que discutía cómo unificar los otros grupos.

Además trataba de convencer a la gente para crear una red de medios de comunicación on line basada en el periodismo ciudadano, porque los mass media nunca cubrirían la perspectiva de los activistas. Y luego, cuando nos decidimos a presentarnos a las elecciones teníamos todo el trabajo de organización que es realmente aburrido, pero que hay que hacer... Creamos en ocho semanas un grupo de trabajo, con gente que dedicaría al menos dos horas al día como mínimo. Todos eran voluntarios. Las últimas cinco semanas fueron 16 horas al día de trabajo voluntario, ya sabes cómo es eso.

D.: ¿Cómo ir más allá del sistema político establecido para lograr un verdadero cambio social?

B.J.: Nuestro partido, The Movement, se creó apenas ocho semanas antes de las elecciones. Basamos nuestra estructura en la horizontalidad y el consenso. Prometimos que nadie permanecería en el Parlamento más allá de ocho años. No teníamos dinero, ni expertos; éramos sólo gente corriente, pero necesitábamos tener poder también dentro del sistema. Obtuvimos el 7% de los votos y cuatro de los nuestros entraron en la boca del lobo. El poder es un asunto jodido, y una vez que te adentras en él, te destruye. Siempre decimos: no tenemos líderes, no queremos tomar el liderazgo. Y nos esforzamos.

Cuando acabemos el mandato nos disolveremos. Algunos miembros de The Movement [Birgitta está trabajando en el Partido Pirata] irán a nuevos partidos y tanto da que sea desde dentro del Parlamento o haciendo presión desde fuera, estaré donde sea útil. La sociedad quiere que la gente crea que tienen líderes, y que olviden que ellos mismos son realmente los líderes. Tienen que aprender a ser fuertes juntos, a no estar siempre contando con la llegada de un caballero blanco sobre un caballo blanco. En este sentido, hemos tenido mucho éxito en nuestra rotación de liderazgo y portavocía. También somos muy, muy estrictos en no aceptar ningún patrocinio de ninguna empresa o entidad, ni siquiera aceptamos descuentos porque son realmente sobornos. Sólo queremos ser financiados por personas individuales y con pequeñas cantidades.

D.: En el Estado español comienza a hablarse de la apertura de un proceso constituyente, ¿puedes explicarnos cómo está siendo la creación de una Constitución en Islandia?

B.J.: La razón principal por la que ayudé a formar un movimiento político a raíz de la crisis fue la creación de las herramientas para que la gente pudiera influir en la redacción de leyes y en la toma de decisiones. El objetivo principal era reescribir nuestra vieja Constitución, que se había escrito haciendo un copia-y-pega de la Constitución danesa. Lo hemos conseguido y se ha entregado al Parlamento de Islandia un proyecto de ley escrito por la gente que nosotros elegimos para ayudarnos.

La gente ha participado de diversas maneras, por ejemplo comentando cada nuevo segmento a través del sistema de comentarios de Facebook. El proceso constitucional ha sido bonito porque todos los partidos prometieron antes de ser elegidos que dejarían que se re-escribiera la Constitución por el pueblo, que la gente tuviera algo que decir. Se seleccionaron mil personas aleatoriamente para formar una asamblea para discutir qué tenía que ir en la constitución, que es realmente un acuerdo social sobre cómo queremos que sea nuestra sociedad. Entonces se eligió un Parlamento constituyente al que todo el mundo podía presentarse (por supuesto sacaron más votos los que eran más conocidos pero así y todo hubo una buena representación).

El 20 de octubre el país votará si quiere o no esta Constitución, y votarán también sobre cinco cuestiones que son controvertidas. Mi sueño sobre la democracia en el futuro sería que llegáramos a un consenso sobre todas las cuestiones, que no siempre estés forzado a escoger la voluntad de la mayoría que es el 51%.

D.: ¿Cuáles crees que son las demandas que deben surgir en estas nuevas Constituciones desde la ciudadanía para proteger las sociedades de los abusos financieros y la corrupción?

B.J.: Las que me hacen levantarme por la mañana, para intentar inspirar a la gente, son más herramientas democráticas, que podamos convocar referéndums directamente, que podamos poner en marcha un proyecto de ley juntos, que tengamos una nueva legislación de libertad de información fuerte y que no nos puedan desconectar internet como en Egipto.

También que mejoremos las leyes sobre derechos humanos (hemos incluido cuestiones como por ejemplo los derechos del colectivo discapacitado para proteger su dignidad). Hay muchas cosas importantes que incluir en una Constitución, cosas que mejorarán muchísimo nuestra vida. Nadie leyó la Constitución anterior, nadie la conocía, con lo que era fácil violarla. Si la reformas, ledas la oportunidad a la gente de que sepa qué contiene y de que no la violen.

“HAY UNA URGENCIA POR CAMBIAR LAS COSAS”


“Vivimos un momento muy especial, en el que todo ocurre muy rápidamente. Podemos mejorar nuestro mundo offline, sobre todo porque internet funciona igual que nuestras mentes. La aceleración de las ideas en la protesta es mucho mayor cuando se tienen muchas mentes que se unen para trabajar y resolver problemas. Sientes que hay un cambio, que la gente ha entendido que puede actuar. Y hay tanta gente esperando que surja esta inspiración...

Siento que en este momento hay una convocatoria urgente para cambiar las cosas, y si nosotros como individuos no estamos listos para asumir las riendas y no estamos dispuestos a hacer algunos sacrificios en nuestras propias vidas nada va a cambiar. Tenemos esto aquí, y tenemos esperanza en que podemos continuar hasta obtener lo que queremos.

Queremos deshacernos de ellos ¿y luego qué? Hay que tener contenido en una revolución, en esto consiste el trabajo. Así que os animo a que hagáis un proyecto sobre el futuro que queréis tener, ser apasionados y creer que es posible.

Fuente: Diagonal

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