Costes de los 8 nuevos hospitales privados y lo que llevamos pagado en concepto de alquiler (“canon”) a las empresas propietarias.
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En los últimos meses hemos asistido a un proceso de recortes en los servicios socio-sanitarios por diversas vías: disminución de prestaciones, enlentecimiento de las respuestas a las solicitudes, reducción de los recursos humanos y económicos disponibles…
Desgraciadamente, por diferentes declaraciones públicas de diversos líderes políticos, parece que podemos estar en las puertas de una nueva ofensiva de recortes que podrían suponer un deterioro, incluso irreversible, de nuestros servicios socio-sanitarios.
Algunas personas, vinculadas al movimiento 15M, hemos decidido impulsar la creación de un grupo de trabajo sobre esta problemática, en la ciudad de Valladolid, con el fin de recabar la mayor información concreta sobre el asunto, así como, estimular el análisis y la reflexión sobre ello; y por qué no, organizar la cada vez más necesaria, defensa del sistema socio-sanitario.
Para presentar este grupo de trabajo y poder intercambiar opiniones y experiencias, así como dotar de mayor apoyo, a esta línea de trabajo os invitamos al debate que se celebrará el próximo día 14 de diciembre, miércoles de 19 a 21 horas en el salón de actos del Centro Cívico Casa Cuna en Arturo Eyries, C/ Ecuador nº 2, cuyo contenido será:
- Recortes económicos del Sector Público.
- Análisis de la situación actual de la Ley de la Dependencia.
Sería interesante y conveniente que en ese acto que pretendemos sea lo más participativo, posible pudierais contestar de una forma presencial y por escrito a las siguientes preguntas que os anticipamos con ánimo de ir avanzando en la pretendida futura búsqueda de soluciones:
1.- ¿Qué valoración hacemos de la evolución del sistema socio-sanitario en los últimos tiempos sumidos en la actual crisis global que estamos viviendo?
2.- ¿Cómo están afectando particularmente los recortes a cada colectivo y/o asociaciones?
3.- ¿Cómo vemos el futuro de nuestros colectivos?
4.- ¿Qué tipo de acciones para la búsqueda soluciones efectivas, consideráis que deberíamos unidos emprender?
Así mismo, agradeceríamos nos dieseis respuesta a este correo para confirmar vuestra asistencia e interés por la labor que pretendemos emprender e igualmente nos respondieseis al presente cuestionario para de igual modo ir avanzando de una forma cada vez más y mejor organizada.
Esperando vuestra participación porque la consideramos de suma importancia para el colectivo al que venís representado, recibid un saludo muy cordial.
En Valladolid a 5 de diciembre de 2011.
Equipo de Salud y Servicios Sociales del Movimiento 15 M en Valladolid.
El rostro y el discurso de Pablo Pineda, el único diplomado universitario con síndrome de
Down en España, removió, desde nuestra portada, a una sociedad que pone etiquetas y cercena las posibilidades de las personas con discapacidad.
Cuando nació, hace 29 años, a sus padres les dijeron que nunca podría aprender, excepto lo más sencillo. Hoy es diplomado en Magisterio y pronto se licenciará en Psicopedagogía por la Universidad de Málaga. Y ha empezado a trabajar en el área de bienestar social del Ayuntamiento de esa ciudad, que es la suya. Ciertamente, Pablo Pineda es la única persona con síndrome de Down, en toda Europa, que ha llegado tan lejos; una excepción, casi un milagro. Tal vez una esperanza para cierto número de padres que, angustiados, se preguntan qué porvenir les espera a sus hijos que, como Pablo, han nacido con un fallo genético. En esta entrevista, Pablo envía un mensaje a sus iguales, y a los padres de esos niños, a los profesores y a la sociedad entera. Sabe lo que dice: ha convertido su difícil vida, marcada por una categoría (...), en una experiencia singular a base de esfuerzo, de aguante, de buscar los caminos más idóneos; en un transcurrir lleno de satisfacciones conseguidas a pulso y una a una. La verdad es que si Pablo Pineda es una excepción, él no quiere serlo; no quiere estar solo, ni que le señalen con el dedo. Y si no para de hacer entrevistas, de salir por televisión, es porque todo lo hace para ayudar al colectivo del que se ha convertido en una bandera.
"A los 21 años me entero de lo que es esta discapacidad. Cuando empecé a leer en los libros, me dije: yo no soy así"
"Te etiquetan y de ahí no sales. Lo que más me compensa es demostrar lo que somos capaces de hacer"
Creo que está muy acostumbrado a las entrevistas. Mucho. Al principio me chocaba, porque veía mi vida tan normal, tan fuera de interés. ¿Y qué he hecho yo de extraordinario? Aunque la primera noticia de que era síndrome de Down la tuve a los seis o siete años. Un profesor de universidad que llevaba el Proyecto Roma, don Miguel García Melero, en el despacho del director me preguntó: "¿Tú sabes que eres síndrome de Down?". Yo, inocentemente, le dije que sí, aunque no tenía ni idea. Él lo notó y se puso a explicarme qué era eso (...). Y yo, como a todo le saco punta y tengo esa agudeza mental, le dije: "Don Miguel, ¿soy tonto?".
¿Por qué se lo preguntó? No sé. Es difícil saberlo. Quizá si a los seis años te asocian con un síndrome, tú lo asocias a ser tonto o no. Él me dijo que no era tonto, y le pregunté: "¿Y voy a poder seguir estudiando?". Él me dijo: "Sí, por supuesto". Luego comenzó el proceso de la calle; los niños empezaron a decirme: "Pobrecito, está malito". Y yo me enfurruñaba, porque no estaba enfermo.
Pero sí veía que su cara era distinta. Eso sí. Que tenía los ojos más alargados, que las manos no eran iguales. No había visto a otros niños con síndrome, pero quizá tenía la mosca detrás de la oreja. En casa le pregunté a mi madre: ¿Es verdad que soy síndrome de Down? (...) Y volví a hacer la misma pregunta: "¿Puedo seguir estudiando?". "Claro", dijeron, "sin problemas". Estaba muy a gusto en el colegio, con mis compañeros. Luego, durante un tiempo, no tuve interés de saber más; hasta que empecé a estudiar la carrera de Magisterio, a los 21 años, al tocar el campo de la educación especial: ahí es cuando me entero de lo que es esta discapacidad. Aunque, al describirla, los libros hablaban de que era una enfermedad y de la cultura del déficit, de todos los problemas que tienen. Muy negativo. Y cuando empecé a leerlo, me dije: yo no soy así.
¿Pensó que era un síndrome de Down un poco especial? Exactamente. También pensé (...) que otros muchos síndromes de Down que ya conocía tampoco eran como los describían los libros. La literatura nos pone peor de lo que somos, y nos aparta. (...)
¿Y cuándo se aceptó del todo? Pronto. He dado conferencias, y en una de ellas, cuando tenía 14 años, una señora me preguntó si me haría la cirugía estética para cambiar los rasgos de mi cara. Y le dije: "No, lo tengo a mucha honra". Y luego: "¿Es que no te gusta como soy?". Yo he sido muy exigente conmigo mismo. (...)
En realidad, su vida debe de ser difícil, necesita ser un buen guerrero para llevarla. Sí que es duro, más que nada porque siempre tienes que estar demostrando que puedes. (...) Es muy cansado, te hartas. A veces piensas que los prejuicios han disminuido, pero es que están más soterrados. (...)
¿Sus padres le han empujado a que hiciera usted las cosas, consultaron a los médicos cuando era pequeño? Cuando empezamos, más que consultar a los médicos, eran ellos los que decían a los médicos qué había que hacer. Ellos decían: este niño no podrá aprender más que las cosas más sencillas, y mis padres no les hacían caso: tu ocúpate de las amígdalas, que yo me ocupo de su educación. Nunca creyeron que no podría aprender. (...) Mis padres siempre han pensado que yo debía ser autónomo y me han educado para ello. (...)
Leía el otro día en un libro que ser Down, como sucede con otras cosas, le coloca a uno en una categoría que pesa mucho más que las potencialidades que se tengan, los talentos que pueda tener. Te etiquetan y de ahí no sales. Toda la vida voy a llevarlo encima. Así como a David Bisbal le llaman el triunfito, a mí me llaman el síndrome de Down. Hay consuelos (...), yo veo que en el trabajo me consideran útil, y eso me gusta. Pero lo que más me compensa es demostrar lo que somos capaces de hacer, que lo vean a través de lo que yo hago. Claro que esto solo se puede entender si a uno le importan los demás, si eres progresista. (...)
Tras la pista. El maestro Pineda, de nombre Pablo, primer universitario con síndrome de Down de Europa, tiene hoy 37 años, sigue viviendo en Málaga, en casa de sus padres, igual que sigue escuchando Los 40 principales. Se diplomó en Magisterio, pero no llegó a licenciarse en Psicopedagogía. Le quedaron cuatro asignaturas y las fue abandonando poco a poco, mientras preparaba el asalto a una trinchera inesperada y quizá aún mayor: el cine.
Concha de plata. En 2009 interpretó con éxito apabullante a un trasunto de sí mismo en la película Yo, también, junto a la actriz Lola Dueñas, rol por el que se le concedió la Concha de Plata a la mejor interpretación en el Festival de Cine de San Sebastián, y por el que fue candidato al Goya al mejor actor revelación.
Integración. Su caso abrió una cuña, pero los muros persisten: sigue siendo el único español con síndrome de Down (hay unos 34.000 en España) en posesión de un título universitario. Y solo un 5% de aquellos en edad de trabajar tiene empleo.
Su lucha. Ocho años después de que saliera su rostro en nuestra portada -"guardo la revista como oro en paño"-, Pineda se dedica a impartir conferencias y a batallar por sus semejantes. "He viajado a Bélgica y cruzado el océano hasta Colombia", dice. Para que los directivos de Endesa, Mapfre o Bancaja vean en su rostro el salto posible. "Les impresiono, se quedan descolocados". Un proyecto alicantino que lleva su nombre ha impulsado la contratación de 42 personas con discapacidad en empresas privadas.
Fuente: El País.com
SANTIAGO DE COMPOSTELA, 25 Nov. (EUROPA PRESS) -
La Asociación Galega para a Defensa da Sanidade Pública ha expresado este viernes su rechazo a la posibilidad apuntada por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, de aplicar el copago en la prestación farmacéutica y ha calificado de "injusta" este medida, en concreto, para el colectivo de pensionistas.
"Las declaraciones del presidente de la Xunta de Galicia sobre su intención de aplicar copagos en la prestación farmacéutica supone un nuevo paso en su estrategia solapada, pero cada vez más acelerada, de introducir los copagos en la sanidad pública gallega con el argumento de que la crisis obliga a recortar gasto pública", denuncia la asociación.
En este sentido, considera que esta medida "pretende hacer pagar las recetas a los pensionistas", lo que supone una iniciativa "discriminatoria que limitará el acceso de los pensionistas a la atención sanitaria y afectará a su salud", apostilla.
"Los pensionistas son las personas con menos ingresos y con mas necesidades de medicamentos por padecer enfermedades crónicas. Son muy pocos los pensionistas que no toman medicación de manera habitual y frecuentemente suelen necesitar varios medicamentos para su múltiples dolencias", recuerda la asociación.
Por ello, señala que esta medida "es injusta además por que los responsables de la prescripción no son los pensionistas sino los médicos que recetan los medicamentos", que, matiza, "sufren la presión de la industria farmacéutica".
"Núñez Feijóo da un paso más en su estrategia de hacer pagar la crisis a los sectores más vulnerables y desprotegidos, mientas promete rebajar los impuestos a los más ricos y poderosos", concluye la Asociación para a Defensa da Sanidade Pública.
Por Mª Ángeles Sierra.
La incertidumbre política y económica mundial es cada día más preocupante. Todos nuestros derechos, todos nuestros esfuerzos, todas nuestras aspiraciones para desarrollar una vida digna y de calidad recaen en manos del poder del 1% de la población que es el que controla y domina la capacidad productiva, económica, política y social en beneficio fundamentalmente de sus propios intereses personales.
La geografía mundial está siendo sibilinamente recolonizada por el despiadado poder capitalista mundial dispuesto a reducir a la humanidad a su mínima expresión y parece que lo está consiguiendo.
Pese a que el mundo se une intentando globalizar su protesta y aprovecha las nuevas herramientas tecnológicas existentes para intentar hacer frente a estas brutales situaciones, aun no es suficiente para derribar las fuerzas del devastador poder que se nos viene encima.
En España, educación, salud y muy especialmente dependencia, están sufriendo un duro ataque por parte de estas doctrinas neoliberales. ¿Qué podemos hacer nosotros que somos como un grano de arena en medio del desierto?
No es que quiera ser pesimista, sino que quizás si queremos conseguir y contribuir a hacer algo grande, tan grande como defender y apuntalar de una forma eficaz nuestros derechos, debemos de empezar por sentirnos muy pequeños, además de muy libres y dispuestos. Pero también hemos de aprender a identificar, rechazar y atacar de un modo muy determinado cualquier instrumento inmediato que sirva para retroalimentar ese despiadado y opresor capitalismo sanguinario.
El derecho a la educación gratuita y de calidad, a la salud gratuita y de la calidad y a vivir en situación de dependencia con toda la dignidad que cabe esperar y elegida libremente por quienes viven en esa situación de dependencia, son derechos básicos que junto con el derecho a una vivienda digna y a un empleo digno y a unas prestaciones sociales dignas, ante nada y ante nadie, deberíamos dejar arrebatarnos.
Quizás uno de nuestros primeros deberes, sea el de desposeernos de ese cúmulo de encubrimientos inconscientes heredados que por mor de absurdas nostalgias, nos sigue ofuscando.
La situación que vivimos no es un asunto que se pueda reducir a la batalla entre socialistas y populares o cualquier otro partido inmerso con posibilidades dentro del abanico electoral. Está en juego nuestra supervivencia y algo más grande si cabe, nuestra independencia y libertad. En definitiva está en juego nuestra propia identidad, tanto de una forma física o tangible como moral.
Quizás nos ha llegado el momento de aprender a convertirnos en hormigas guerreras, hormigas legionarias y marabunta sin necesidad de construir ningún hormiguero permanente, creando así colonias de personas dispuestas a atacar la presa del capital en cualquiera de sus formas y en masa.
El poder de la tecnología y el poder del pensamiento, al menos y de momento, nos acompañan.
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