Para mis amigas y amigos.

Con este video quiero dar las gracias a mis amigos y amigas por su apoyo, paciencia y comprensión y decirles que pueden contar conmigo como yo lo hago con ellos.

¡¡¡Gracias, sois geniales!!!



La diversidad permite se conocedores de todo, la unidad ayuda a encauzar los esfuerzos con un propósito, pero entre lo estas fuerzas hay frágil balanza.

Luís Gabriel Carrillo Navas

martes, 28 de septiembre de 2010

Una mirada atrás

 

Lunes, 27 de Septiembre de 2010 20:26 inSurGente.org

Un artículo del periodista Iñaki Errazkin escrito a petición de Sare Antifaxista a propósito de los fusilamientos del 27 de septiembre de 1975.

Una mirada atrás

por Iñaki Errazkin

El 27 de septiembre de 1975 yo acababa de cumplir 19 años y militaba en el clandestino Partido Comunista de Euskadi, entendiéndose entonces por Euskadi el conjunto de los territorios vascos, que aún no se había devaluado el término geopolítico que acuñara, con zeta, don Sabino Arana. Recuerdo muy bien aquella luctuosa fecha y cómo se vivió en Euskal Herria. Tras la noche más larga, que cantara Aute, amaneció un día igualmente intenso, en el que todas las personas de bien (al menos todas las que no nos encontrábamos en prisión o en el exilio) nos echamos a la calle para manifestar nuestra absoluta repulsa por aquellos crímenes legales, los últimos de la dictadura franco-borbónica. Tres jóvenes del FRAP y dos de ETA, cinco resistentes, cinco luchadores, habían entregado su vida por la grandiosa causa de la libertad, convirtiéndose así en cinco mártires de la democracia por venir.

Recuerdo con la misma claridad el siguiente 27 de septiembre, el del año 1976, con Franco ya muerto y enterrado, pero con el franquismo vivo y coleando. Ese día me encontraba en Gernika, junto con algunos camaradas, gritando a los cuatro vientos que el pueblo jamás perdonaría los crímenes cometidos el año anterior. El tristemente famoso capitán Hidalgo, a la sazón comandante de puesto de la Guardia Civil, patrullaba las calles a bordo de un “cuatro latas” oficial, megáfono en mano, advirtiendo a la población que, si hiciese falta, estaba dispuesto a volver a destruir la noble villa para reprimir el acto de homenaje a aquellos cinco antifascistas. El represor profesional Manuel Hidalgo Salas, que así se llamaba el canalla, no llegó a bombardearnos, pero nos disolvió a tiros. Sus hombres nos dispararon a los allí presentes con subfusiles cargados con munición real, obedeciendo órdenes del ministro de Gobernación, Rodolfo Martín Villa, un jefe falangista al que el pueblo había apodado con acierto “la porra de la Transición”.

Han transcurrido muchos años desde entonces. El capitán Hidalgo (ascendido a teniente coronel por el PSOE en los años 80) ya está muerto y olvidado. Martín Villa, siempre camaleónico y chaquetero, llegó a presidir las empresas Endesa y Sogecable (esta última por designación directa de Jesús Polanco, el valedor mediático de Felipe González) y aún respira. Pero mientras estos personajillos sólo podrán pasar a formar parte de la historia universal de la Infamia, a Baena, García, Sánchez, Paredes y Otaegi les espera el eterno agradecimiento de la clase trabajadora y el honor y la gloria reservados a los héroes.

http://sareantifaxista.blogspot.com/2010/09/una-mirada-atras.html

 

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